Agrandar Reducir Reiniciar

    Inicio arrow Artículos arrow El peligro de las falsas creencias

Setas de la galería

Formulario de acceso






¿Recuperar clave?

¿Quién está en línea?

Contador

Visitas ayer: 89
Visitas hoy: 58
Total Visitas: 111085
Bots Hoy: 30
El peligro de las falsas creencias PDF Imprimir E-Mail
Calificación del usuario: / 3
MaloBueno 
Escrito por Administrator   
miércoles, 01 de abril de 2009
EL PELIGRO DE LAS FALSAS CREENCIAS


Todavía hoy en día existen un buen número de actitudes peligrosas y falsas creencias en cuanto a la comestibilidad o no de las setas.
A continuación citamos a título de curiosidad algunas de las falsas creencias en torno a las setas:

 
Es falso que todas las setas que crecen en los tocones de los árboles sean comestibles. Entre otras, la Galerina marginata potencialmente mortal y el Hypholoma fasciculare muy tóxica, crecen sobre madera.

Es falso que las serpientes u otros animales al pasar junto a las setas las transformen en venenosas.

Es falso que las setas venenosas ennegrezcan las cucharillas o monedas de plata. El Cantharellus cibarius las ennegrece y es comestible. Por el contrario la Amanita phalloides no las ennegrece y puede resultar mortal.

Es falso que las setas mordisqueadas por los limacos o por los gusanos sean comestibles. Su susceptibilidad a las toxinas es muy distinta a la de los seres humanos.

Es falso que todos los hongos que azulean al corte sean tóxicos. El Boletus erythropus y Gyroporus cyanescens azulean ostensiblemente y bien cocinados son excelentes comestibles.

Es falso que las setas con olor y sabor agradables sean comestibles. El Entoloma lividum tiene un olor harinoso y un sabor muy agradable y los que han consumido la Amanita phalloides aseguran que tiene muy buen sabor.

Es falso que todas las Russulas (Guibelurdinas) que no pican y tienen carne dulzona sean comestibles. La excepción a esta regla se encuentra en la Russula olivacea, dulzona y no picante, la cual ha producido numerosas intoxicaciones al consumirla insuficientemente cocinada.

Es falso que las setas venenosas pierdan su toxicidad hirviéndolas y desechando el agua de cocción. Aunque este procedimiento pueda eliminar en algún caso concreto las toxinas hidrosolubles, no tiene ningún valor frente a especies potencialmente mortales como la Amanita phalloides.

Es falso que únicamente las setas con anillo y/o volva son tóxicas. La Amanita rubescens, bien cocinada, la Amanita caesarea y un buen número de Agaricus son perfectamente comestibles.

Es falso el afirmar que todas las setas que crecen en los prados son comestibles. La Clitocybe rivulosa es tóxica y crece en los prados formando “corros de brujas” al igual que el comestible Marasmius oreades con el que suele confundirse.

Es falso que las setas sean comestibles si crecen en zonas soleadas y arenosas y tóxicas si crecen en zonas sombrías o fangosas.



Estas y otras afirmaciones populares son falsas. El único modo de saber si una especie es o no tóxica, consiste en analizar todos sus caracteres morfológicos y en base a ellos determinar la especie.

Una vez seguros de que especie se trata y consultando un tratado micológico riguroso y actualizado tendremos conocimiento de su comestibilidad.

De MUNIBE - SETAS TÓXICAS E INTOXICACIONES - Aranzadi
 
< Anterior   Siguiente >
A Zarrota by A.E.S.