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Escrito por Alfonso Rey Pazos   
domingo, 01 de marzo de 2009

Invitados por nuestro común amigo Cristóbal Ruíz Leivas, gran aficionado al mundo fúngico, así como un excelente conocedor de los nombres populares y dichos populares, que en su zona se dan a los diversos nombres de los hongos que hacen enriquecer los matices de la micología popular en Galicia.

Para tal fin y, desde Vigo, nos dirigimos a su fértil y encantadora tierra del valle de Valdeorras, al oriente de la provincia de Ourense, rica en bosques de coníferas y, sobre todo, de hermosos bosques de castaños, asentados estos últimos en terrenos con contenidos de pH 7,20, tierras que entran dentro de la escala de terrenos calcáreos o ricos en contenidos calizos.

Este recorrido setero fue aprovechado para la recolección de hongos, con objeto de hacer la exposición que, por esas mismas fechas, realizaba la Agrupación Micológica "A Zarrota" de Vigo, conmemorando los XXXVIII años de micología en dicha ciudad, que por cierto resultó un gran éxito, tanto de especies expuestas, como de afluencia habida de público en la exposición.

Como señalamos anteriormente, la salida se efectuó en la primera semana de noviembre de 1.999. Al llegar a O Barco de Valdeorras, lo primero que hicimos fue ponernos en contacto con nuestro estimado amigo Cristóbal Ruíz Leivas y, acto seguido y sin más preámbulos, dirigirnos a un hermoso bosque de sobreiros (alcornoques), jalonado con plantas y arbustos de penetración mediterránea y alguna que otra conífera, que se veían esparcidos por fuera y dentro del hermoso bosque de hoja perenne, que nuestros ojos atónitos no daban crédito a lo que estaban contemplando.

Una vez metidos dentro del bosque, empezamos a emocionarnos y a no dar pie con bola, debido que no sabíamos a qué atender, como si fuéramos novatos en el apasionante mundo de la Micología. Pero supongo que la mayoría de los que estamos cogidos con el "virus fúngico", nos debe de pasar la misma emoción al encontrar especies que nunca habíamos hallado en otros lugares.

El primer hallazgo que encontramos ya metidos en el bosque, fue la Entoloma lividum formando auténticos corros de brujas, especie que en los 20 años que llevo de micólogo de campo (permítaseme dicha expresión), nunca la había observado en vivo ni en mi mano. La verdad que cuando la vi sentí una emoción indescriptible por tal hallazgo, máxime teniendo en cuenta que muchos compañeros dudaban y, a veces negaban, que este precioso y pernicioso hongo existiese en Galicia. Una vez más, tenemos que agradecerle a nuestro amigo Cristóbal Ruíz Leivas, que se haya molestado y acompañado para que pudiéramos ver y fotografiar en el bosque de sobreiros las Entoloma lividum.

Después de las Entoloma lividum y en el mismo lugar, vimos el Tricholoma triste, vista también por mi por vez primera y, es verdad que viéndola en el bosque y en vivo, su semblanza es la de la tristeza, pero al mismo tiempo, extraordinariamente hermosa.

Después de estos primeros hallazgos, se encontraron otros géneros y especies que ya habíamos encontrado en otros bosques de Galicia como el Hygrophorus cossus, el Tricholoma viridifucatum, la Lepiota ignivolvata, el Lactarius fuliginosus, el Tricholoma ustaloides y la Clitocybe dealbata, especie bastante tóxica por la gran cantidad de muscarina que posee. También se vieron gran cantidad y variedad de setas del género Russula, pero por estar todas ellas deterioradas por la gran cantidad de agua caída sobre el bosque, no hemos podido concretar la especie de cada una, aparte claro está, de ser un género con infinidad de especies de difícil identificación, no siendo con ayuda de reactivos y microscopía.

A medida que nos adentrábamos en el bosque de alcornoques, fueron apareciendo otros géneros y especies de setas que nunca habíamos visto, como el Hygrophorus olivaceoalbus, raro y excelente hongo comestible, que los catalanes en su nombre vulgar denominan "llenega negra", porque su carne tiende al matiz negro y que está muy valorado por aquellas tierras, dada su escasez y por ser un excelente comestible. Es muy parecido al Hygrophorus limacinus, también rara y de la misma calidad, pero los catalanes la conocen sin embargo por el nombre vulgar de "llenega blanca", porque su carne no tiende a ennegrecer.

Siguiendo el recorrido por dicho bosque, nos encontramos con dos hermosos y raros ejemplares, como la Clavariadelphus truncatus y la Clavariadelphus ligula, esta última muy parecida a la Clavariadelphus pistillaris, pero aquella nace en racimos apretados y esta última nace solitaria o en grupos, pero nunca en haces, manojos o racimos.

Por último y antes de desplazarnos a otros bosques en las zonas de Rubiá y Robledo, haciendo un descanso previo, proseguimos alrededor del bosque a la búsqueda de hongos y, en otras hallamos la Lepiota gracilenta, con su gallardo y elegante porte. Un poco antes de dejar el bosque de alcornoques, se nos dio por dirigir la mirada hacia en interior del bosque, llamándonos la atención algo amarillo, que nos llevó a introducirnos de nuevo en el mismo y, aquella cosa amarilla que observábamos, resultó ser ni más ni menos que unos hermosísimos Boletus junquilleus, seta de una belleza extraordinaria y sumamente rara.

Aún a nuestro pesar, al mediodía tuvimos que abandonar el bosque de alcornoques y dirigirnos a otro lugar no muy alejado de éste último, que correspondía a otro tipo de bosque de hoja no perenne. En este caso, a un bosque de castaños de hoja caediza en la ilusión de hallar otros tipos de hongos, pese a que el día estaba declinando y teníamos poco tiempo de luz para proseguir la búsqueda de setas.

La verdad es que íbamos en busca de un tipo de seta concreto que, por respeto y estima a nuestro amigo Leivas, no queremos señalar género ni especie, para no facilitar pistas de ningún tipo, pero tuvimos la poca fortuna de no encontrarla. No obstante, pese a la contrariedad habida, pudimos encontrar dos hongos que personalmente nunca había visto; pero también es cierto, que fueron las únicas setas que en aquellos bosques de castaños logramos encontrar. Posiblemente fue debido a que la temporada fúngica estaba prácticamente concluida, sobre todo, en lo referente a la zona visitada de castaños.

Los hongos hallados en el bosque fueron el Cortinarius praestans, que desde lejos nos pareció un Boletus por el color del sombrero, tamaño y forma del hongo, pero al acercarnos, nos apercibimos de que no se trataba de tal y, al tenerlo en las manos, nos dimos cuenta de que se trataba del género Cortinarius y de la especie praestans. Este Cortinarius, que es el mejor Cortinarius comestible, es un hongo de una belleza extraordinaria y muy raro en los bosques gallegos, que cuando se encuentra en el bosque da tanta satisfacción como cuando se halla la Amanita caesarea, la Caloybe gambosa, el Boletus regius o cualquier tipo de Morchella. El otro hongo era una hermosísima Ramaria subbotrytis.

Aquí damos por finalizado el día de recorrido micológico, efectuado en los primeros días del mes de noviembre, el cual pasó de una manera vertiginosa y sin apenas darnos cuenta del tiempo transcurrido, pero que nos resultó un día de satisfacciones materiales y espirituales hallado en el recorrido por los bosques de la comarca del valle de O Barco de Valdeorras, que difícilmente vamos a olvidar.

Queremos expresar nuestro agradecimiento al amigo Cristóbal Ruíz Leivas y prometerle que si él quiere y lo cree oportuno, volver de nuevo el próximo año por los mismo lugares y, a poder ser, por más de un día.

 

Alfonso Rey Pazos.

 
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A Zarrota by A.E.S.